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martes, 10 de marzo de 2009
Todos los caminos llevan a MURAKAMI
HOY, parece que todo está relacionado con Haruki Murakami. La primera noticia que leí en el día era sobre la visita del escritor japonés a Barcelona el 16 de marzo por motivo del aniversario de la editorial Tusquets, algo raro porque hasta donde sé no le gustan las apariciones en público. Luego, he ido a visitar a Manuel a su blog y, en el post más reciente a la fecha, hace alusión a los personajes de Murakami. Y justo en mi escritorio figuran tres libros del mismo autor: After Dark, Tokio Blues y Sputnik, mi amor.




viernes, 28 de noviembre de 2008
ojalá que llueva Hinojo...
Hinojo, que es la especia del miércoles, el día de los términos medios, de las personas maduras. Cinturas que han cedido, bocas marchitas por el peso de unas vidas vulgares que soñaron distintas. Hinojo de color pardo terroso y corteza y hoja bailando en la brisa otoñal, que huele a cambios inminentes. *
Crecí en una zona donde el hinojo se da salvaje en los campos. El olor de sus ramas frescas, con sus frutos aún verdes, invade mi memoria al sentir el fresco de esta mañana recorrer mis brazos y piernas desnudas. Mi memoria sensorial suele ser puntual, pero está vez llegó incitada por la lectura de anoche que, al sentirme cansada de vivir, me fui a la cama más temprano de lo normal para encontrarme con un libro que se ha vuelto chamánico. Es viejo y sus hojas están gastadas, carcomidas, quemadas por el duro trajinar que le habrá tocado vivir. Llegó a mi hace casi cuatro años a manera de regalo. Anoche me vino muy bien, encontré esa parte que habla de las promesas, del amor, del cansancio de vivir y del hinojo.
-El hinojo es una especia prodigiosa -le digo a la esposa de Ahuja, que se tironea el sari con dedos inquietos. Toma un trocito, crudo y entero, después de cada comida. Refresca el aliento, favorece la digestión y da ánimos para afrontar lo que haya que hacer. *
Desde pequeña supe que el té de hinojo alivia el malestar estomacal y que si se mezcla con tila, salvia y un poco de anís estrella controla los nervios que se sienten en la boca del estómago. Obviamente que conforme mis conocimientos en plantas medicinales aumentaron, descubrí que esos son sólo los usos más frecuentes y domésticos, pues además ayuda a eliminar el exceso de acumulación de agua ya que es un diurético que ayuda a controlar el sobre peso y más malestares provocados por la retención de líquidos. Estimula el apetito y es buen aliado para los niños que, al crecer, van perdiendo el ánimo de comer o para darle guerra a la anorexia que cada vez se mira más en niñas menores de 10 años. Y sólo por mencionar algunos, pues al ser mezclado con las plantas adecuadas ayuda como antioxidante, contra el colesterol hasta en la belleza y la cocina nos beneficia.
Como especia, hay montones de recetas en las cuales el hinojo nos regala su olor y propiedades aparte de ese toque en el sazón en ocaciones especiales y mejor aún en cenas románticas -inténtalo y luego me cuentas- sólo basta con googlear lo necesario y estoy segura aparecerán bastantes recetas.
Pero sí les voy a dar un tip: Haciendo una cocción de romero, hinojo y pétalos de rosa, se humedecen un algodón o una gasa, se coloca sobre los ojos 10 minutos por la noche, tus párpados se relajarán preparándose para dormir y además de humectar la piel, con un descanso adecuado, evitará la formación de ojeras. Magnifico ¿no? para todos los que nos desvelamos frente a la computadora.
Yo que soy una romántica del lenguaje místico de las plantas, alabo la voz de Tilo, la anciana protagonista de "La señora de las especias":
Muchas veces es mejor creer en la ficción y tomar té de hinojo con el deseo de que las palabras que inician este post mágicamente se vuelvan reales y poder bañarnos en ese olor a cambios inminentes que tan bien nos cae por aquí.Hinojo, digo cuando ella se va, hinojo que tienes forma de ojo entornado, acentuado con surma, actúa por mí......
....Hinojo que el sabio Vasistha comió después de devorar al demonio Illval, para que no volviera a la vida.
Háblame, hinojo, mouri, del color del gorrión que lleva la amistad allá donde anida, especia que asimilar el dolor y cobrar fuerza al hacerlo. *
*Copyright © La señora de las especies por Chitra Banerjee Divakaruni
domingo, 18 de noviembre de 2007
sola y mi fragilidad!! ( ¬_¬)
Ayer platicaba con la negra y entre muchas cosas le comentaba que me siento sola. Volteaba a mi alrededor como buscando algo para refugiar mi tedio, no encontré nada. En un rincón de mi cuarto las cajas apiladas con películas, discos, libros y revistas. Colgado del perchero el estuche con las cámaras dentro (que tengo semanas sin usar), en fin.
Regalé casi todos los peluches que tenía, sólo me quedé con Samuel, Luciano, Nicolas, payasito, la muñeca fea, perrito, rainbow y la caperuza. Se miraban muy tristes arriba del ropero y esperando ser invitados a la fiesta de la mudanza, creo que ya saben que los quiero dejar aquí y me he conmovido hasta el alma al saber que se quedarán más solos que yo, casi empiezo a cambiar de idea y la verdad no es justo que los deje a todos, porque pensaba llevarme a samuel y a payasito. Esta segunda vez que me voy de casa la caperuza no está dispuesta a quedarse, lo veo en sus ojos y es que ella soportó mi larga ausencia, creo que esta vez me torturara psicologamente con esa mirada hasta que la invite a Hermosillo y creo que ya está logrando ser incluida en el cambio.
Pero no quería profundizar hablando de mis amiguitos, más bien quiero retomar el tema del despojo. La vez anterior que me dio por avandonar mis pertenencias, salí perdiendo más de lo que debería ganar, pues en aquel robo se fueron todos los libros que tenía desde que era una pequeñita. Para no agobiarme preferí pensar que empezar de cero era lo mejor, pues así no tendría objetos del pasado que me recordaran los malos ratos (me suena muy conocido semejante discurso), ya ven que a ratos me da la loquera. Pero en ratos como anoche que me puse como loca poseída buscando el librito... no mamar!! Me puse tan, pero tan nostalgica ( snif!) que hasta soñé con todos los libros que ya no tengo (sí, con todos y cada uno) con los que tengo prestados, los que he olvidado en casa de algún amigo, pero sobre todo con los que perdí hace casi 4 años, los extraño tanto. Siento como si se me hubiese ido podacitos de piel. Y sigo sin encontrar el poemario, si se entera Roberto que lo traigo perdido, seguro me retira el saludo, con eso de que es más sentido que un pésame.
Ya ando haciendo de este blog un rincón azotado y es que, quien me viera, ni parece que soy toda una reina del drama, y es que en realidad no lo soy tan abiertamente, digamos que soy una drama queen closetera. Total, ¿A quién le importa mis problemas existenciales? Lo mismo digo yo, a Nadie.
Será que después de 12 años me está dando SPM (síndrime premestrual, no Su Puta Madre)
Regalé casi todos los peluches que tenía, sólo me quedé con Samuel, Luciano, Nicolas, payasito, la muñeca fea, perrito, rainbow y la caperuza. Se miraban muy tristes arriba del ropero y esperando ser invitados a la fiesta de la mudanza, creo que ya saben que los quiero dejar aquí y me he conmovido hasta el alma al saber que se quedarán más solos que yo, casi empiezo a cambiar de idea y la verdad no es justo que los deje a todos, porque pensaba llevarme a samuel y a payasito. Esta segunda vez que me voy de casa la caperuza no está dispuesta a quedarse, lo veo en sus ojos y es que ella soportó mi larga ausencia, creo que esta vez me torturara psicologamente con esa mirada hasta que la invite a Hermosillo y creo que ya está logrando ser incluida en el cambio.
Pero no quería profundizar hablando de mis amiguitos, más bien quiero retomar el tema del despojo. La vez anterior que me dio por avandonar mis pertenencias, salí perdiendo más de lo que debería ganar, pues en aquel robo se fueron todos los libros que tenía desde que era una pequeñita. Para no agobiarme preferí pensar que empezar de cero era lo mejor, pues así no tendría objetos del pasado que me recordaran los malos ratos (me suena muy conocido semejante discurso), ya ven que a ratos me da la loquera. Pero en ratos como anoche que me puse como loca poseída buscando el librito... no mamar!! Me puse tan, pero tan nostalgica ( snif!) que hasta soñé con todos los libros que ya no tengo (sí, con todos y cada uno) con los que tengo prestados, los que he olvidado en casa de algún amigo, pero sobre todo con los que perdí hace casi 4 años, los extraño tanto. Siento como si se me hubiese ido podacitos de piel. Y sigo sin encontrar el poemario, si se entera Roberto que lo traigo perdido, seguro me retira el saludo, con eso de que es más sentido que un pésame.
Ya ando haciendo de este blog un rincón azotado y es que, quien me viera, ni parece que soy toda una reina del drama, y es que en realidad no lo soy tan abiertamente, digamos que soy una drama queen closetera. Total, ¿A quién le importa mis problemas existenciales? Lo mismo digo yo, a Nadie.
Será que después de 12 años me está dando SPM (síndrime premestrual, no Su Puta Madre)
sábado, 17 de noviembre de 2007
Uno de los mejores regalos.
Cuando lo tuve en mis manos, a primera vista supe que era uno de los mejores regalos que he recibido y recibiré en mi vida. Un flamante... ¿Libro?, porque parece más un cuadernillo, delgadito y alargado, blanco y con una litografía en escala de grises; precioso, pero más hermoso el título: "Poesía para fumadores". Era (es) una pequeña, pequeñísima, antología de poetas de habla hispana que Roberto me trajo de Barcelona.
Ya me había mal acostumbrado a desayunar diariamente en el Bistro miró, así que llegué puntual a instalarme en mi mesa con la expectativa de que este hombre rondaba por ahí y sí, nomás por morbosa volteé hacia su mesa. Yo, que ya había sufrido mucho su ausencia, percibía a dos cuadras del restaurante el olor de su perfume, así que no podía confiarme en mis sentidos porque por lo general me traicionaban. Lo sentí cuando crucé la puerta, entonces fue que volteé para ver si lo veía y lo encontré abrazado de unos tipos de finta culturosa, dándose palmaditas en la espalda a manera de saludo (seguro le daban hipocritamente la bienvenida a Culiacán). Él, impecablemente vestido de negro, con su chamarra café estilo cazadora, enfundaba su maravillosa sonrisa; entre aquellos abrazos abrió los ojos clavando la mirada en mí, levantó lo más que pudo las cejas como diciendo: "Espera que me suelten estos hipocritas y corro a tus brazos", le entendí perfecto. Le envié un beso con los labios después de guiñar un ojo. Mal llegué a mi mesa cuando sentí sus brazos rodeando mi cuerpo y sus labios en el cuello, extrañaba ese perfume. Se fue a terminar el desayuno con Nosécualfiguraimportantedelaculturaenculichicán y yo esperando a Ana para tomar los alimentos. Luego de un rato regresó con su café a mi mesa y fue ahí donde sacó del bolcillo interior de su chamarra, el librito en cuestión, largó una pluma del mismo lugar y se apuró a dedicarlo: "Para Berenize, en pago por default de Fernando Arrabal" y luego su firma.
Ya me había mal acostumbrado a desayunar diariamente en el Bistro miró, así que llegué puntual a instalarme en mi mesa con la expectativa de que este hombre rondaba por ahí y sí, nomás por morbosa volteé hacia su mesa. Yo, que ya había sufrido mucho su ausencia, percibía a dos cuadras del restaurante el olor de su perfume, así que no podía confiarme en mis sentidos porque por lo general me traicionaban. Lo sentí cuando crucé la puerta, entonces fue que volteé para ver si lo veía y lo encontré abrazado de unos tipos de finta culturosa, dándose palmaditas en la espalda a manera de saludo (seguro le daban hipocritamente la bienvenida a Culiacán). Él, impecablemente vestido de negro, con su chamarra café estilo cazadora, enfundaba su maravillosa sonrisa; entre aquellos abrazos abrió los ojos clavando la mirada en mí, levantó lo más que pudo las cejas como diciendo: "Espera que me suelten estos hipocritas y corro a tus brazos", le entendí perfecto. Le envié un beso con los labios después de guiñar un ojo. Mal llegué a mi mesa cuando sentí sus brazos rodeando mi cuerpo y sus labios en el cuello, extrañaba ese perfume. Se fue a terminar el desayuno con Nosécualfiguraimportantedelaculturaenculichicán y yo esperando a Ana para tomar los alimentos. Luego de un rato regresó con su café a mi mesa y fue ahí donde sacó del bolcillo interior de su chamarra, el librito en cuestión, largó una pluma del mismo lugar y se apuró a dedicarlo: "Para Berenize, en pago por default de Fernando Arrabal" y luego su firma.
viernes, 16 de marzo de 2007
miércoles, 8 de noviembre de 2006
* Besame Judas
Besame judas es la novela que estoy leyendo y que apenas llevo a la mitad. lo mal redactada hace qué me canse al estar leyendola y cómo ultimamente no he estado bien de salud y con mucho trabajo pues me ha costado practicamente nada dejarla un poco de lado, después de todo pinta ser una novela más de sexo, drogas, violencia, escenarios estereotipados, etc. Qué que jijos hago leyendola? Pues me parece divertida la traducción española que le han hecho, digo, me gustan los modismos españoles lo confieso, jejeje, de no estar traducida así creo que llegaría al grado de dormirme. Este chico Will Christopher Baer quien escribe Besame Judas, se vió un poco pretencioso al rebuscar de la manera más equivocada aproximarse a una novela negra, pero bueno... también admito que me ganó el toque de humor cinico y lacónico que le pone a su personaje principal Phineas Poe, un expolicía que vive en el exilio de su propio yo, por sentirse culpable del suicidio de su esposa. Una mañana despierta en el baño de un hotel sobre una tina llena de hielos y sin un riñón que le extirpó una puta con la que había tenído una seción de sexo salvaje y sin protección, jaa, recalco lo de "sin protección" porque de verdad se me hizo gracioso como lo maneja el autor, pero equis... lo bueno de Besame Judas es qué se plasma un ambiente denzo y sordido, nada mal para leer cuando no se tiene más que hacer.
apenas voy en la mitad y a ver cuanto me tardo en darle cuello.
viernes, 2 de diciembre de 2005
te soñé
Iban caminando por la plazuela, alrededor del jardín. No eran más de las nueve y sin embargo ya no habia gente. las calles se veían oscuras apesar del alumbrado, y los edificios, antiguos y bien cuidados, se recortaban contra la noche como casas de juguete forradas con papel de china. San Ángel parecía barrio de muñecas. En el jardín, los senderos se perdían misteriosamente entre árboles altos e inquietos, pesados de oscuridad. Fantasmas invisibles se tomaban de las manos en las bancas desiertas. No llegaban hasya ahí los ruidos de la ciudad. El silencio y la tristeza gravitaban.
Gregorio iba tarareando cualquier canción, ensimismado, mientras julia biscaba un teléfono público.
- Yo también he soñado contigo.
La expresión de Julia se habia vuelto sombría y al mismo tiempo luminosa, como si una alegría hondamente interior se hubiera removido. Después - apenas unos instantes después- hizo sentir a Gregorio que escuchar esa declaración la había exitado. Un frío de maldad se desprendió de su espalda y pasó por sus hombros para luego ir a erizar la piel de sus pechos. Sus pezones se estemecieron debajo de la ropa.
- ¿De verdad? ¿Qué has soñado?
Hizo una llamada a su casa, al parecer para avisar que llegaría tarde, y luego le pidió a Gregorio que se sentaran en una banca. Hacía frío.
-¿Qué has soñado?
El viento traía perfumes de flores que ya no crecían en este jardín, tonadas de canciones que hacía mucho tiempo dejaron de oírse. Un gato morisco pasó corriendo, cruzó la calle empedrada y se metió en algún lado como si hubiera atravesado las paredes.
- Soñaba esto: esta escena contigo, Julia; la plaza...
-¿Dónde estamos?
-En la plaza donde fueron ejecutados los soldados irlandeses del Batallón de San Patricio.
-Aquí están todavía
-¿Qué dices?
-Se siente su presencia, su olor... ¿Llevaban algo blanco?
-Tenían una insignia blanca en los escudos de Irlanda y México.
-Tengo miedo- dijo julia de repente. sus ojos brillaron casi rojos, como los del gato que acababa de perderse en alguna casa.
-¿De qué?
-No sé tengo miedo a veces. siento que me salgo del tiempo que me voy a otra época donde alguien que no soy yo está viviendo lo que yo vivo.
Se abrazó a él un instante, en un arrebato, y luego, de manera más intempestiva, se puso de pie.
-Hablame de otra cosa. Cuéntame algo.
Sus manos se sentían húmedas y drías. Mientras caminaban, Gregorio se puso a platicrle de su vida pasada, de uando estudiaba economía en la UNAM, de cómo eran ls cosas en esa época. Era quince años mayor que ella: tenían pocos puntos de referencia en común.
-Sobre avenida Universidad había varios cafés ahí nos encontrabamos. Nadie que tuviera conciencia política iba a las cademas de restaurantes.
Julia podía verlo porque de niña conoció algunos jóvenes así: un hermano de su madre, el novio de una de sus primas. Vivían en departamentos tapizados con carteles políticos y se sentaban en el suelo, en cojines grandes de lana de colores, llevaban sus libros en morrales de cuero y fumaban cigarrillos sin filtro.
-Cuando se acabó el comunismo, sentí que n quedaba ninguna esperanza. La acción colectiva ya no tenía objetivos y la individualidad era imposible, quimérica.
Gregorio guardó silencio, se hundió en una repentina pesadumbre. Un día decidió cerrar los ojos y olvidar todo. Cuando volvió a abrirlos, muchas cosas habían cambiado. sus compañeros que iban a purgar condenas de muchos años andaban otra vez libres, incansables. Él no pudo seguirlos ya: se sentía avergonzado. Prefirió mirarlos desde lejos. El aire nocturno, en su quietud, comenzó a silbar con el sonido de un sable arrancado de su vaina.
-Una vez hara unos veinte años, tuve un sueño- cambió él, de pronto, la conversación-. iba a una oficina del municipio por algo que tenia que ver con mi acta de nacimiento. Había aparecido un error en la escritura de mi nombr. Yo ya no era yo. En la fila había una mujer muy bella, tenía en la cara y el cuerpo los arañazos de la vida, su historia se po´día leer en su mirada. Y yo sentí que le había gustado igual que ella a mí. Un niño de unos cuatro años jugaba entre sus piernas y comprendí que era su hijo. Su cuerpo era el de una mujer que ha dado a luz y ha nutrido. Estaba apunto de hablarle cuando el hombre de la ventanilla me llamó. Discutí con él unos minutos y, cuando me volví, la mujer había desaparecido. Sentí una gran angustia como si todo hubiera quedado a oscuras. Entoncés desperté. Ese sueño no me inquietó más: lo olvide entre cientos de otros sueños. Durante años. Un día pedí una modelo para mi clase y apareciste tú. Algo se sacudió en el aire que me unía al mundo. Empecé a quererte de una manera misteriosa e invencible. Entendí que tu erasla mujer que había soñado, sólo que diez años mas joven. Entonces vamos a sufrir mucho, pensé con absoluta certeza.
.... fragmento de "TAN OSCURA" de Agustín Cadena.
la nena no escribe ya... se apoya en ls palabras de otros para describir un sentimiento que sus dedos no quieren plasmar, esa negatividad a externar lo que nos pudre...
... pero anoche te soñe, y te soñe enfermo como la vez anterior, solo recuerdo eso, tu enfermo y yo llorando... estoy destinada a ser una martir por el resto de mis días.
..:: chaito::..
Gregorio iba tarareando cualquier canción, ensimismado, mientras julia biscaba un teléfono público.
- Yo también he soñado contigo.
La expresión de Julia se habia vuelto sombría y al mismo tiempo luminosa, como si una alegría hondamente interior se hubiera removido. Después - apenas unos instantes después- hizo sentir a Gregorio que escuchar esa declaración la había exitado. Un frío de maldad se desprendió de su espalda y pasó por sus hombros para luego ir a erizar la piel de sus pechos. Sus pezones se estemecieron debajo de la ropa.
- ¿De verdad? ¿Qué has soñado?
Hizo una llamada a su casa, al parecer para avisar que llegaría tarde, y luego le pidió a Gregorio que se sentaran en una banca. Hacía frío.
-¿Qué has soñado?
El viento traía perfumes de flores que ya no crecían en este jardín, tonadas de canciones que hacía mucho tiempo dejaron de oírse. Un gato morisco pasó corriendo, cruzó la calle empedrada y se metió en algún lado como si hubiera atravesado las paredes.
- Soñaba esto: esta escena contigo, Julia; la plaza...
-¿Dónde estamos?
-En la plaza donde fueron ejecutados los soldados irlandeses del Batallón de San Patricio.
-Aquí están todavía
-¿Qué dices?
-Se siente su presencia, su olor... ¿Llevaban algo blanco?
-Tenían una insignia blanca en los escudos de Irlanda y México.
-Tengo miedo- dijo julia de repente. sus ojos brillaron casi rojos, como los del gato que acababa de perderse en alguna casa.
-¿De qué?
-No sé tengo miedo a veces. siento que me salgo del tiempo que me voy a otra época donde alguien que no soy yo está viviendo lo que yo vivo.
Se abrazó a él un instante, en un arrebato, y luego, de manera más intempestiva, se puso de pie.
-Hablame de otra cosa. Cuéntame algo.
Sus manos se sentían húmedas y drías. Mientras caminaban, Gregorio se puso a platicrle de su vida pasada, de uando estudiaba economía en la UNAM, de cómo eran ls cosas en esa época. Era quince años mayor que ella: tenían pocos puntos de referencia en común.
-Sobre avenida Universidad había varios cafés ahí nos encontrabamos. Nadie que tuviera conciencia política iba a las cademas de restaurantes.
Julia podía verlo porque de niña conoció algunos jóvenes así: un hermano de su madre, el novio de una de sus primas. Vivían en departamentos tapizados con carteles políticos y se sentaban en el suelo, en cojines grandes de lana de colores, llevaban sus libros en morrales de cuero y fumaban cigarrillos sin filtro.
-Cuando se acabó el comunismo, sentí que n quedaba ninguna esperanza. La acción colectiva ya no tenía objetivos y la individualidad era imposible, quimérica.
Gregorio guardó silencio, se hundió en una repentina pesadumbre. Un día decidió cerrar los ojos y olvidar todo. Cuando volvió a abrirlos, muchas cosas habían cambiado. sus compañeros que iban a purgar condenas de muchos años andaban otra vez libres, incansables. Él no pudo seguirlos ya: se sentía avergonzado. Prefirió mirarlos desde lejos. El aire nocturno, en su quietud, comenzó a silbar con el sonido de un sable arrancado de su vaina.
-Una vez hara unos veinte años, tuve un sueño- cambió él, de pronto, la conversación-. iba a una oficina del municipio por algo que tenia que ver con mi acta de nacimiento. Había aparecido un error en la escritura de mi nombr. Yo ya no era yo. En la fila había una mujer muy bella, tenía en la cara y el cuerpo los arañazos de la vida, su historia se po´día leer en su mirada. Y yo sentí que le había gustado igual que ella a mí. Un niño de unos cuatro años jugaba entre sus piernas y comprendí que era su hijo. Su cuerpo era el de una mujer que ha dado a luz y ha nutrido. Estaba apunto de hablarle cuando el hombre de la ventanilla me llamó. Discutí con él unos minutos y, cuando me volví, la mujer había desaparecido. Sentí una gran angustia como si todo hubiera quedado a oscuras. Entoncés desperté. Ese sueño no me inquietó más: lo olvide entre cientos de otros sueños. Durante años. Un día pedí una modelo para mi clase y apareciste tú. Algo se sacudió en el aire que me unía al mundo. Empecé a quererte de una manera misteriosa e invencible. Entendí que tu erasla mujer que había soñado, sólo que diez años mas joven. Entonces vamos a sufrir mucho, pensé con absoluta certeza.
.... fragmento de "TAN OSCURA" de Agustín Cadena.
la nena no escribe ya... se apoya en ls palabras de otros para describir un sentimiento que sus dedos no quieren plasmar, esa negatividad a externar lo que nos pudre...
... pero anoche te soñe, y te soñe enfermo como la vez anterior, solo recuerdo eso, tu enfermo y yo llorando... estoy destinada a ser una martir por el resto de mis días.
..:: chaito::..
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